05-06-2001. Análisis AMPLIADO EXTRAORDINARIO de la TRIPLE semana del 14 de mayo al 3 de junio de 2001 del Servicio Analítico-informativo de la RED VASCA ROJA



      7.2. EL ALIVIADO MIEDO DE CLASE DE PNV Y EA. O el vuelco de la correlación de fuerzas derecha abertzale vs. izquierda abertzale. En 1999: menos de 2 a 1 y bajando. Después del 13M 2001: más de 4 a 1. Una explicación retrospectiva de la traición objetiva del PNV y EA al Acuerdo de Lizarra-Garazi y a sus conversaciones y acuerdos con ETA.

      Pero, concedida ya la importancia que merece a la distribución de escaños, hay que volver a atender al dato fundamental de las sumas de votos conseguidas por cada fuerza política el 13M. De todo lo que ha sucedido ese día lo que más influencia va a tener en el próximo futuro es el vuelco de la correlación de fuerzas derecha abertzale vs. izquierda abertzale (el vuelco del peso respectivo de la suma PNV+EA y de EH en el conjunto del nacionalismo vasco).

      El cambio de la correlación de fuerzas ha sido espectacular, descomunal. En 1999 PNV+EA no llegaban a doblar los votos de EH, el 13M los cuadruplican. La correlación era de menos de 2 a 1 en 1999. En efecto 402.089 votos sumó la coalición PNVEA en las urnas para Juntas Generales en las elecciones celebradas el 13 de junio de 1999 frente a los 228.842 de EH. Los votos PNVEA suponían el 64% del total del nacionalismo vasco en la C.A.V frente al 36% de EH.

      El 13M los 604.222 votos de PNVEA suponen el 81% del total del nacionalismo vasco en la C.A.V. mientras que los 143.139 votos de

      EH representan sólo el 19%. La ventaja de PNVEA sobre EH era de 173.242 votos en 1999 mientras que ahora ha subido a ser de 461.083 votos.

      Los 27 escaños de PNV+EA en el anterior Parlamento no llegaban a doblar los 14 de EH. Ahora los 33 escaños de PNVEA están mas cerca de quintuplicar que de cuadruplicar los 7 de EH.

      Hay un doble matiz más que es importante destacar además respecto de los datos de 1999. El primero es que la fuerza de EH frente a la coalición PNVEA era aún mayor si se tenían en cuenta los votos para el Parlamento de Navarra. En Navarra los 47.271 votos de EH casi triplicaban a los 18.512 de PNVEA (72% a 28%). Y en el conjunto de Euskal Herria Sur los 420.601 del PNVEA eran sólo el 60% del total del nacionalismo vasco frente al 40% que representaban los 276.113 de EH.

      El segundo matiz importante es que esa correlación de fuerzas de junio de 1999 empeoraba para PNVEA la que se había medido en las elecciones para el Parlamento de Gasteiz del 25 de octubre de 1998 (entonces 67% para PNV+EA frente a 33% para EH, 458.956 votos PNV+EA frente a 224.001 de EH).

      Estos datos arrojan una luz retrospectiva sobre el frenazo que PNV y EA dieron en 1999 a la marcha hacia la soberanía y la independencia iniciada en 1998. Una luz retrospectiva sobre los retrasos en la puesta en marcha de Udalbiltza, la timidez de las reclamaciones de los derechos de los presos, la ralentización de las acciones en los Ayuntamientos. Sobre, en fin, la traición objetiva de PNV y EA al Acuerdo de Lizarra-Garazi y a sus conversaciones/acuerdos con ETA. Traición que fue la responsable de que ETA suspendiera el alto el fuego.

      Luz porque nos recuerda: 1) que ya los resultados de las elecciones de octubre de 1998 habían preocupado a PNV y EA al entender que el Acuerdo de Lizarra-Garazi y el alto el fuego de ETA reforzaban más a la izquierda abertzale que a ellos; 2) que precisamente dieron el paso más que significativo de presentarse en coalición electoral a los 16 años de la escisión con la finalidad general de frenar el avance de EH y la muy específica de evitar que EH volviera a ser la primera fuerza en Gipuzkoa y hubiera por ello que respetar que encabezara el Gobierno de su Diputación Foral; 3) que su esfuerzo de coaligarse no había impedido la progresión de EH que era la única fuerza que ganaba votos del 98 al 99 mientras que ellos los perdían por el aumento de la abstención.

      Esos hechos despertaron el miedo de clase del PNVEA. El miedo a que si las cosas seguían así una Euskal Herria libre, una Euskal Herria independiente iba a ser posible pero al precio de que fuera también roja. El miedo a que el tozudo mantenimiento por la Izquierda Abertzale durante veinte años del eslogan independentzia eta sozialismoa hubiera generado una indisoluble unidad de esos dos objetivos en la práctica.

      Por eso frenaron. Por eso retardaron. Por eso incumplieron promesas de acción conjunta. Por eso congelaron acciones concretas ya acordadas, preparadas e instrumentadas. Por eso hicieron imposible que ETA mantuviera el alto el fuego. Y por eso el miserable Ibarretxe rompió luego unilateralmente el acuerdo con EH para el Gobierno en la C.A.V. aunque EH no había incumplido ni una letra de los acuerdos que había firmado.

      Con acierto la Mesa Nacional de HB ha realizado después del 13M una conveniente y necesaria autocrítica: la de que por exceso de responsabilidad política toleró SIN DENUNCIARLOS PÚBLICAMENTE demasiados de esos retrasos, frenazos e incumplimientos. Por afán de dar más oportunidades a PNV+EA para que cumplieran sus compromisos, para ayudarles a que vencieran las resistencias internas que invocaban. Esa bonhomía de la Izquierda Abertzale, ese sacrificio para sacar adelante una oportunidad para Euskal Herria supusieron un cálculo erróneo. Se basaban en un exceso de confianza en que la derecha nacionalista vasca respondiera como debía, en que fuera capaz de ser más patriota que derecha.

      Pero la derecha nacionalista, la burguesía vasca, las cúpulas de PNV y EA demostraron que amaban más al poder y sus prebendas que a su país. Y todos estos hechos tuvieron como consecuencia que la mayoría nacionalista del Pueblo Trabajador Vasco no visualizara donde estaban las auténticas responsabilidades y no entendiera que el abandono por EH del Parlamento de Gasteiz era un esfuerzo supremo para enfrentar a PNV y EA con su responsabilidad de sostener frente a España la correcta y necesaria exigencia de los derechos de Euskal Herria.

      PNV y EA aprovecharon así torticeramente la misma fuerza y el impacto de los medios de comunicación de masas españoles lanzados contra ellos para difundir en el Pueblo Trabajador Vasco la falsa conciencia de que eran ETA y EH los responsables de la desaparición de las esperanzas nacidas en 1998, los responsables caprichosos de la suspensión del alto el fuego, los responsables del acoso español a la autonomía vasca. Ha funcionado el Teorema de Thomas ("Si los individuos definen las situaciones como reales son reales en sus consecuencias"). Y unas decisivas decenas de miles de electores (varias de ellas exvotantes de EH en 1998 y 1999) han definido como real lo que no lo era: que EH era la responsable del desencanto y que votar EH ayudaría a "la reconquista española" de Mayor Oreja. Y han actuado como si fuera real y por eso han corrido a votar en socorro del PNVEA.

      Después del 13M SE HA ALIVIADO EL MIEDO DE CLASE DE PNV-EA. Y ahora corremos el riesgo de que, crecidos por la nueva ventaja que les dan sus 600.000 votos, intenten apurar la jugada. Y acabar con la causa de ese su miedo. Acabar con la Izquierda Abertzale. Ya se sabe: muerto el perro se acabó la rabia.

      El "pequeño" detalle de que eso supondrá ayudar a España a machacar patriotas vascos no va a quitar el sueño a las cúpulas de PNVEA.

      Ellos prefieren tener una Euskal Herria española antes que una Euskal Herria roja.

      Ellos se dicen: "¿No se le ocurrió a ese "insensato" de Otegi presumir de que los de EH son los rojos con los que no consiguió acabar el franquismo? Pues a ver si sobreviven también a los franquistas de Fraga y Aznar".


      7.3. El miserable Ibarretxe ¿dueño de los 604.222 votos de la coalición PNVEA?

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